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¿Quiénes son los malos de la película: las grasas o los azúcares?

por Belén Hidalgo Valls  |  Alimentación y Nutrición  |  publicado el 25 jul 2017

Esta entrada del blog pretende hacerte reflexionar sobre las informaciones que recibimos de los medios de comunicación sobre alimentación. Durante muchos años nos han hecho creer que las grasas eran las malas de la película, sin hacer diferencias entre ellas.

Actualmente sabemos que existen muchas grasas beneficiosas y necesarias para el buen funcionamiento del organismo.

Alimentos con grasas saludables deberían estar presentes a diario en nuestra dieta; el pescado azul (mejor de tamaño pequeño para evitar la acumulación de metales pesados), los frutos secos, las semillas, el aceite de oliva, el aguacate son ejemplos de alimentos que mejorarán tu estado de salud.

Y ¿qué pasa con los azúcares? Como farmacéutica, cada día veo más gente con diabetes tipo II o en el estadio previo, o sea, con resistencia a la insulina.

Las causas de la resistencia a la insulina no están totalmente claras, pero existen varios factores que influyen su desarrollo:

El sobrepeso produce una acumulación de grasa en el tejido adiposo pero también en otros órganos y tejidos. Además, una ingesta frecuente de alimentos que provocan aumento brusco de glucosa en sangre, como los azúcares o hidratos de carbono refinados, hará que tu cuerpo produzca insulina en cantidad elevada y frecuentemente. La acumulación de lípidos en los tejidos, junto a que los receptores de la insulina están acostumbrados a tener la insulina elevada en sangre, hará que no sean tan sensibles a ella, como si no le hicieran tanto caso; y se necesitarán cantidades más altas de insulina para captar la glucosa. De esta manera empieza a  aparecer una resistencia a la insulina.

¿Cómo la puedes evitar? Escoge siempre como fuente de hidratos de carbono alimentos con fibra, opciones integrales y mucha verdura en vez de almidones y harinas refinadas. Si algún día consumes alimentos ricos en almidón, como la patata o el arroz, te aconsejo que los enfríes después de cocerlos. Así obtendrás almidón resistente, con un índice glucémico más bajo y además favorecerá el desarrollo de la flora intestinal beneficiosa.  Y no te olvides de realizar ejercicio físico, ya que el músculo utilizará la glucosa sanguínea como fuente de energía, regulando así la glucemia.

Volviendo a las grasas, seguro que últimamente habéis oído hablar del aceite de palma. Hace muchos años que se sabe que el aceite de palma es una grasa saturada y que es mejor evitar su consumo.

Y es que así como las grasas omega3 tienen en general un efecto antiinflamatorio, las grasas saturadas son proinflamatorias, y aumentan el riesgo de arteriosclerosis.

Pero entonces, ¿por qué ha habido tanto revuelo últimamente? Mi opinión personal es que ahora que nos estábamos empezando a concienciar de la importancia de reducir azúcares de nuestra dieta, aparece el “monstruoso” aceite de palma como malo de la película; de esta manera ¿si no lleva aceite de palma es saludable? Que no te engañen, huye de los alimentos procesados, de los ricos en azúcares y grasas saturadas, aunque no lleven aceite de palma.

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